El mandador es la pieza de talabartería criolla que simboliza por excelencia la autoridad y el oficio del llanero de a caballo en el estado Apure. A diferencia de fustas o látigos de origen foráneo, el mandador apureño se compone de un cuerpo trenzado en cuero crudo de novillo o becerro sobado con sebo, fijado a un cabo corto de madera noble torneada a cuchillo (como guayacán, zapatero o brasil) y rematado en una lengüeta de cuero fuerte que produce un chasquido seco al azotar el aire.
En las faenas de corral, herraderos y mangas de coleo en Apure, el mandador no se concibe como un instrumento de castigo cruel, sino como una extensión de la voz y el brazo del caporal para dirigir el ganado rezagado y marcar el orden de la marcha. Portarlo colgado de la muñeca izquierda mediante una presilla de cuero es gala del peón diestro, sirviendo también en los caminos solitarios como defensa contundente ante fieras o imprevistos de sabana adentro.
Fuentes de Consulta y Referencias Bibliográficas
- 1. Fernando Calzadilla Valdés, Por los llanos de Apure; léxico de vaquería apureña.
Aportes recopilados y verificados con baquianos, pobladores y cronistas tradicionales de las riberas apureñas.
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