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Un Experimento en las Aulas
En el año 2022, en la ciudad de Biruaca del estado Apure, específicamente en la Aldea Universitaria Amantina de Sucre, un grupo de estudiantes de Comunicación Social nos dimos a la tarea de ir más allá de las estrategias de evaluación convencionales y, por primera vez, aventurarnos a la verdadera práctica de la comunicación. Emprendimos un viaje de capacitación, aprendizaje y ejercicio del periodismo que marcaría nuestro desarrollo profesional de forma independiente a las aulas.
No diría que este proceso fue completamente autodidacta, porque al fin y al cabo todo aprendizaje se construye mediante tutorías, tutoriales o guías; incluso el conocimiento empírico se obtiene de otras personas, de aquellos "profesionales de la materia" que comparten su experiencia.
Breve paréntesis: ¿Es realmente autodidacta todo aprendizaje?
Abro esta sección como una reflexión filosófica sobre el concepto de lo autodidacta. Si bien el aprendizaje autodidacta hace referencia a un proceso de formación independiente, como mencioné anteriormente, todo aprendizaje siempre tiene un referente: un tutor, una guía metodológica o un manual de herramientas. Siempre existe un núcleo, una persona que desarrolló el método primero y que sirve como punto de partida. Por esto, prefiero simplificar el término a «el aprendizaje que realmente quiero entender».
¿Qué quiero decir con esto? Cuando adoptas la postura "autodidacta", es porque genuinamente deseas aprender, amas el proceso y buscas dominar la práctica correctamente, sin la inducción u "obligación" que a veces se percibe en el entorno estudiantil/universitario. Desde mi perspectiva personal, considero que el término ha evolucionado.
Lo autodidacta ha trascendido a un plano donde lo que realmente queremos aprender, lo queremos aprender a profundidad y no "por encimita", como suele ocurrir en un salón de clases cuando el instructor carece de vocación y hace que la enseñanza se sienta árida y carente de pasión.
Todo aprendizaje tenderá a ser "autodidacta" mientras existan malos educadores; nunca se reconocerá debidamente a quien enseña sin alma y sin amor por su labor.
Una Prueba de Suficiencia
En aquel momento crucial, cursábamos el séptimo semestre de la carrera, a punto de optar por el título de Técnicos Superiores Universitarios. Fue entonces cuando surgió la idea de presentar una especie de prueba de suficiencia que nos permitiera aprobar los tres cursos correspondientes a ese semestre: Semiótica/Semiología, Radio y Producción de Medios Impresos.
Esta prueba consistiría en la creación de una edición completa de revista digital donde aplicaríamos de manera integrada los conocimientos de cada materia. Sería un trabajo exhaustivo de investigación y producción, pero de un valor formativo incalculable, ya que, sin esta prueba (autoimpuesta por nosotros mismos), nos habríamos limitado a las evaluaciones convencionales: exposiciones, exámenes teóricos, mapas mentales y otras estrategias comunes. Y, sinceramente, de haber seguido ese camino tradicional, hoy no existiría esta plataforma que con tanto esfuerzo hemos construido.
La Semilla de una Idea
Comienzo esta sección con un hecho clave: la idea original fue mía. Esto se debe a que semanas antes había comenzado a experimentar con la maquetación en Adobe InDesign. Mientras exploraba tutoriales y guías, descubrí que este programa se utilizaba profesionalmente para diseño editorial y muchas otras aplicaciones. Estoy convencido de que sin ese conocimiento previo adquirido por iniciativa propia, nunca habría surgido esa "idea loca" que tanto nos entusiasmó, o simplemente habríamos cursado las materias de la manera tradicional.
El primer paso fundamental fue presentar nuestro proyecto innovador a las autoridades académicas. Nuestra profesora de Radio, Yolanda Navarro, conocida por su apertura a estrategias andragógicas innovadoras creadas por los estudiantes, fue nuestra primera interlocutora. Solicitamos su asesoría para evaluar si estábamos en el camino correcto, y especialmente pedimos recomendaciones para integrar efectivamente los contenidos de su asignatura, que objetivamente era la más compleja de adaptar a un formato de revista digital. Yolanda nos brindó su apoyo incondicional desde el primer momento.
Nos recomendó ampliar nuestra perspectiva y no limitarnos solo al formato escrito, sino incorporar también elementos audiovisuales. Esta valiosa sugerencia nos llevó a decidir que cada edición iría acompañada de un documental paralelo que narraría las experiencias detrás de las secciones principales. Además, definimos que el tema central de nuestra primera edición sería "La Radio en Apure", lo que nos permitiría incluir visitas a emisoras locales como parte del proceso de investigación.
Posteriormente, nos reunimos con la coordinadora de la Aldea, María Ojeda (quien ocupaba ese cargo en ese momento). Ella aprobó nuestra iniciativa inmediatamente, destacando su carácter innovador y comprometiéndose a apoyar el proyecto. Sin embargo, las otras dos aprobaciones necesarias llegaron de manera parcial: La profesora de Semiología, aunque no se opuso y demostró su apoyo, solo nos dio una respuesta virtual, sin involucrarse activamente.
Y el profesor de Producción de Medios Impresos decidió no aprobar nuestra iniciativa, no por desacuerdo conceptual, sino debido a la falta de sintonía que siempre existió en nuestra relación académica.
A pesar de este panorama mixto, al contar con el respaldo mayoritario (3 de los 4 involucrados), decidimos implementar la revista digital. De igual manera y en un gesto de reconocimiento profesional, incluimos al profesor de Producción de Medios Impresos como Productor Ejecutivo en los créditos, e integramos cuidadosamente los conocimientos adquiridos en las tres materias:
- De Semiótica/Semiología, aplicamos el estudio exhaustivo para sintetizar una identidad de marca sólida y coherente.
- Del curso de Radio, incorporamos las técnicas de entrevista que habíamos aprendido.
- Y, evidentemente, de Producción de Medios Impresos tomamos todos los fundamentos que constituyen la base de cualquier publicación.
La Metamorfosis
En el plano teórico, el proceso de creación parecía sencillo gracias a mis conocimientos básicos de diseño y a las nociones recién adquiridas de maquetación. Sin embargo, el desarrollo completo nos tomó aproximadamente cuatro meses de trabajo intenso. Este periodo incluyó el diseño de la identidad corporativa inicial, constantes reuniones de trabajo y sesiones de retroalimentación con nuestros mentores.
Pero fue en esta fase donde ocurrió la verdadera transformación. Este proceso intermedio fue el responsable de que el proyecto evolucionara hacia lo que hoy conocemos como XXIII Magazine & Press. La transformación de XXIII Magazine (Revista) a XXIII Magazine (Medio de Comunicación, Información y de Prensa) está cargada de mucho estudio de las ciencias de la comunicación y un profundo espíritu multidisciplinario.
Cuando un equipo es pequeño, y en mi caso fungía como diseñador y productor total de lo visual, te topas con muros que parecen imposibles de escalar. No solo tuve que aplicar mis conocimientos de periodismo al escribir estas crónicas, sino que tuve que desarrollar otras áreas (que no dudo en recomendarte) como la experiencia de usuario, el diseño (a un nivel superior al que dominaba) y la programación web, siendo esta última opcional.
Gracias a estas habilidades adquiridas sobre la marcha, impulsadas por el propio proyecto, es que hoy puedes leer esto, interactuar con las funciones internas de la página y disfrutar de una experiencia donde todo está en su lugar. En futuras entregas, te contaré en detalle sobre cada uno de estos pilares técnicos, para que no te pierdas nada de este viaje.
Nuestra presentación
Antes de contar con nuestro dominio actual xxiiimagazine.com, utilizamos una plataforma provisional xxiiimag.carrd.co como solución temporal y gratuita. Era impensable presentar una revista digital con un estándar profesional sin un espacio centralizado. Una página web propia funciona como un recipiente personalizable, un territorio soberano donde no dependemos de plataformas de terceros que pueden desaparecer. Es nuestro centro de operaciones: aquí convergen redes sociales, información, formularios y, lo más importante, nuestras historias. Las otras redes son solo caminos que conducen aquí.
La primera edición de la revista digital se publicó inicialmente a través de Google Drive. Mi inexperiencia en maquetación me llevó a crear dos versiones: una para pantalla y otra para impresión. Hoy sé que es posible crear un solo archivo versátil, pero esta fue una valiosa lección aprendida en el camino, una prueba de la sabiduría que otorgan el tiempo y la disciplina cuando hay amor por un oficio.
El punto culminante fue la presentación formal en un stand especialmente diseñado, donde exhibimos nuestra innovación y disertamos sobre el proyecto como modelo de emprendimiento universitario. Lo que ocurrió después fue una cascada de consecuencias: este "examen de suficiencia" se convirtió en nuestro trabajo especial de grado, el que nos otorgaría el título de licenciados en comunicación, sellando nuestro pacto con el periodismo constructivo. Fuimos un antes y un después en cada lugar que pisamos.
De una Meta a un Punto de Partida
Cada paso que dimos fue una huella en un camino que parecía árido. Pero nada nos detuvo para lograr lo que para algunos era una meta, pero que para mí fue solo el comienzo.
Todo este recorrido ha estado y estará permanentemente arraigado a nuestra visión fundacional: ser el primer medio de comunicación creado por comunicadores y para comunicadores, impregnado de nuestra esencia apureña y movido por el deseo genuino de inspirar proyectos igualmente ambiciosos. Promovemos un periodismo que construye, que propone soluciones en lugar de solo narrarte un suceso con ganchos de dopamina.
Por esta razón, mantenemos la mano extendida a las nuevas generaciones, compartiendo nuestro conocimiento y experiencia con todos aquellos que deseen comunicar con autenticidad.
Porque al final, como bien sabes, todos nos comunicamos. Y todos, en esencia, somos comunicadores.



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